Cenizas en el viento

Vengo de la era en que todos se tomaron de la mano, ahí no existe alguien, existe nadie. Todo lo que es y alguna vez será como una posibilidad que ya existe y todavía no. Espera realizarse y ya se realizó, un pensamiento y una acción, como una vida que empieza y termina antes de empezar. Todo es un circulo, pero una recta, invisible con los pies en la tierra, mientras lo transitas lo olvidas.

Por eso cuando llegué acá me conocí por primera vez y después conocí a otras personas. Una de ellas tenía el cabello rojo y la mirada clavada en el fondo inespecífico de una hoja de papel, espacio donde su imaginación floreció dando vida a formas bellas, trazos de su propia belleza, extractos de su biografía que azotaron el fuego de mi interior. Vientos atravesaron mi vida, mi cuerpo hecho trizas, al son de una pulsación levanto la mirada y contemplo su alma, por un momento tímido, aunque eterno, somos cómplices. Le digo que seamos estrellas fugaces y atravesemos las tinieblas tomados de la mano, que iluminemos el vacío por una fracción de segundo y seamos consumidos hasta ser cenizas de quienes alguna vez fuimos. El tic tac en la mesa tiñe la escena con la presencia de una figura antagónica que escarba los costados de su propia percepción, en busca de la fantasía y la pesadilla. Antes amantes, ahora monstruos que agitan la vida de un tercero, quien comparte un mismo deseo.

Vuelvo a verla, la musa del fuego, muy tarde, se ha formado una pared entre nosotros. Fuí uno, fuimos dos, fui uno otra vez, me siento solo, me siento niño, me siento alumno reprobado en el examen. Vulnerable y vulnerado, me doy cuenta que esa pared que se ha formado entre nosotros la he construido yo mismo y que botarla tomará toda una vida. Mientras esperamos se me ocurre saltarla, la curiosidad de ver lo que hay al otro lado me gana. Levanto la mirada y solo veo espaldas; ¿será posible que la musa de cabellos carmesí sea musa de toda la humanidad? ¿será posible que mi deseo sea un eco del pecado original? El mundo está en mi contra, todos cruzan la calle sin decir nada, se cambian de planeta. Mi corazón palpita, un nuevo ritmo empieza, mi caparazón explota, mi alma se libera con violencia. Levanto la mirada una vez más, doy un paso y conquisto más espacio en la mesa, un poco más cerca de ella. Y entonces una puerta se abre, la luz ingresa, la sonrisa de un amigo es como el vuelo de palomas a las cinco de la tarde, una salida se vislumbra, un escape, una cobardía. Lo encontrado ahora pierdo, es una intriga repetitiva que detiene mi avance un par de veces a la semana, pero no hoy día. Una bruja aparece y conjuros conjura, levanta arboles sin hojas y formas ocultas. Una estela oscura le quita el sabor a la vida, pero el fuego no claudica, no me desactiva. Hierve mi sangre como una flor que intenta tocar el sol, ella me entiende, el fuego de la mujer se enciende desde el interior. Y juntos un golpe damos al terror. Al final explotamos tomados de la mano, juntos nos evaporamos y nuestras cenizas volaron.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s