(ES) Hablemos de… Demian (1919)

Demian es una novela de Hermann Hesse, escritor alemán obsesionado con ciertos apartados psicológicos que se repiten en sus historias, un camino introspectivo que determina a todos los personajes principales que ocupa y que supongo adhiere a personas (como yo y quizás como tú) que tienden a conversar más consigo mismos que con el resto. En esta novela, el autor reflexiona sobre los cambios que se dan en la adolescencia y el camino hacia la adultez, algo así como un “coming of age” novelístico que incluso aventura, en sus páginas finales, una especie de sentido para la vida y el buen vivir.

Pero vamos por partes, ¿de qué se trata Demian? La respuesta no es tan fácil de encontrar, lo digo porque, en el comienzo de la lectura uno puede hacerse una idea más o menos clara de lo que puede acontecer en las paginas subsiguientes, sin embargo, dichas cosas no ocurren y si ocurren lo hacen sobre el final, pero en una forma completamente diferente de lo que pudieses esperar. Entiendo, lo que acabo de escribir no tiene sentido, lo sé, pero dame un poco de tiempo para poder procesar mejor lo que quiero decir. Quizás esto sea algo que me pasó por estar más acostumbrado a la narrativa cinematográfica, supongo que al leer el comienzo de la historia tuve la idea de que la trama iría hacia cierto lado, pero la historia se fue para otro lado completamente, a excepción de esta idea iniciática sobre el mundo de la luz y el mundo de la oscuridad, explicaré al respecto más adelante.

Para quienes no han leído la novela, el comienzo sigue los pasos del protagonista, Emil Sinclair, nombre que también fue el primer pseudónimo de Hesse, y sus primeras reflexiones (mmm… digamos inocentes) sobre las diferencias entre su propia vida y la vida de personas de menos recursos (personas pobres). El marco teórico que Sinclair utiliza para hacer esta comparación proviene de su padre y del pensamiento judeocristiano. Bajo estos parámetros, Sinclair ve el mundo en dos grandes opuestos, el mundo de la luz, donde él se encuentra y todas las personas de bien (personas que tienen recursos suficientes). Del otro lado del charco se encuentran los habitantes del mundo oscuro, quienes tienden a comportarse de formas cuestionables desde el punto de vista moral, a saber, roban, mienten, manipulan, etc. El protagonista inicia la historia involucrándose con uno de estos seres oscuros, Franz Kromer, en un intento de no parecer débil frente a un grupo de compañeros de colegio, todos quienes ya han participado (supuestamente) en hazañas arriesgadas y digamos también cuestionables moralmente. Bueno, la cosa es que Sinclair miente sobre haber robado unas manzanas para ser parte de la conversación, encontrando con ello la primera semilla de lo que él denomina “oscuridad” en su interior, pero que claramente es una necesidad como la que lleva a una persona que no tiene para comer a robar y etc. Esta oscuridad en su interior lleva a Sinclair a abandonar el paradisiaco mundo ficticio de la religión cristiana y a iniciar la búsqueda de un framework más acorde a la realidad que él mismo puede ver frente a sus ojos y que difiere completamente de las creencias impartidas en su hogar (cosa que también lo hace alejarse paulatinamente de su familia). Para no estar contando toda la historia, tan solo diré que la búsqueda termina con el encuentro de una nueva deidad llamada Abraxas, un ser que representa la dualidad de los opuestos (o sea que los opuestos, como luz y oscuridad, son tan solo graduaciones de algo más general).

Todo bien hasta aquí, pero… ¿por qué la historia se llama Demian? Bueno, la cosa es que Demian es un personaje muy importante en la historia de Sinclair, digamos que es su mentor, es la persona que lo inicia en este camino de autoconocimiento de una forma muy particular. Utilizando un discurso racional y lógico, Demian presenta a Sinclair su propia teoría sobre una de las historias bíblicas, la de Caín y Abel. Demian conversa sobre la posibilidad de que Caín sea realmente el personaje bueno en la historia. Su razonamiento es que Caín hacía o hace lo que tiene que hacer, es un personaje pragmático, mientras Abel es simplemente un adorador ciego, incapaz de cuestionar las palabras de su amo (Dios). Demian postula que existen personas en el mundo, quienes tienen ciertas habilidades y pueden ver las cosas como realmente son, llamados los “hijos de Caín” y que son ellos quienes se han llevado a cuestas el destino de toda la humanidad, actuando para proteger a los demás, a las ovejas, a los Abeles del mundo (adoradores ciegos).

Hasta ahí con la historia, que es muy interesante, aunque tengo que decir que en las partes medias tiende a perderse un poco del foco, siento, en el camino de Sinclair, que parece estar todo el rato escuchando a los demás y pocas veces le toca actuar por cuenta propia. Esto, a mi parecer, hace sentir ciertos capítulos poco decisivos e incluso derivativos. Una cosa que me parece medio aleatoria es la forma en que Sinclair conoce a Abraxas. Digamos que en perspectiva se entiende que es en el momento que las “habilidades” del protagonista se activan (ver más de lo aparente), pero en la forma en que está descrito todo me parece que queda medio colgando de la historia general, o en realidad se siente que aquí empieza otra historia. Todo esto se arregla sobre el final, cuando Sinclair y Demian vuelven a juntarse (han estado separados durante gran parte de la historia). Sobre todo porque el personaje de Demian es muy atractivo de leer y dan ganas de saber cómo el nuevo Sinclair (el Sinclair más despierto) se enfrentará a su primer mentor, luego de derrotar a su anterior maestro (quienes han leído la historia entenderán). El final de la historia es una locura, lo digo en serio, es uno de los mejores finales que he leído o visto y hace que toda la historia adquiera una épica increíble, me recordó el final de otra historia sumamente interesante, el viejo y el mar de Hemingway.

En síntesis, creo que Demian de Hermann Hesse es una historia excelente, una de esas historias que altera el camino de tu vida cuando las lees. Para mí que estas historias tienen tanto poder como una religión, aparecen como un camino espiritual que clarifica muchas cosas y abre nuevas perspectivas y posibilidades. Los personajes que te encuentras en la narración tienen todos sus propias formas y verdades que se van juntando como capas dentro de tu propia percepción de los acontecimientos y sobre la vida misma, que es de lo que se tratan las buenas historias, sobre esto que estamos experimentando y que cambia a cada momento. La sensación que deviene de encontrar un sentido, quizás en términos teleológicos más que en estado presente, un objetivo, una forma de trascendencia que te permite atravesar la vida sin arrepentimientos, esto y mucho más encontrarás en Demian, una novela completamente recomendada.

Lo bueno:

  • Las conversaciones iniciales entre Sinclair y Demian son oro puro.
  • La busqueda de Abraxas y todas las ideas que surgen de ello.
  • ¡El final!

Lo malo:

  • Algunos capítulos de la parte media de la historia pueden parecer suprefluos.

En sintesis… ¡leerlo o morir!

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