El cuervo imaginario

Elliot ha estado sentado frente al computador durante las últimas 2 semanas con la intención de escribir el primer draft de una novela. Se ha esposado a la silla y le ha entregado las llaves a una persona que no lo visitará hasta haber recibido un correo con el primer draft de la historia.

El hambre lo mantiene despierto, no recuerda la última vez que durmió y desde hace algún tiempo sus sueños se han fusionado con las paredes, ahora atestadas de seres imaginarios. Una galería interminable de seres ruidosos que se la pasan riéndose de él, esposado en la silla y sin poder escribir una sola palabra desde que comenzó la tortura. En un esfuerzo por no prestar atención, Elliot corre la mirada hacia la ventana, donde un cuervo choca contra el vidrio y lo atraviesa con el cuerpo. El ave cae en el suelo de la habitación y se retuerce de dolor. Elliot se levanta de la silla para asistirlo, pero no alcanza a llegar hasta él, a causa del brazo esposado.

– No puedo ayudarlo.

Elliot vuelve a sentarse, el cuervo intenta volar lejos de su propia muerte anunciada, azotándose contra las paredes y provocando nuevo alboroto entre las personas imaginarias.

– Has algo por el pobre!

Gritos histéricos de las personas en las paredes, uno a uno y todos juntos, al unísono, reclamando por la vida del ave, reclamando por la calma interrumpida. Elliot levanta los hombros en señal de “nada puedo hacer” y “la esposa en el brazo” que indica apuntando con el dedo índice de su mano libre.

Ah! Siempre tienes una excusa!

Otra vez los gritos de un millar de seres, monstruos dirán algunos, caen sobre la mente intranquila de Elliot, quien pretende escribir en el computador. Pero el truco no funciona, en la impaciencia, se le ocurre estirar uno de sus pies hasta alcanzar al cuervo y lo arrastra para tomarlo con el brazo libre.

Ah! Sabía que lo lograría!

Elliot agradece las palabras de apoyo de los seres de las paredes y deja al cuervo junto a la luz pálida de la pantalla del computador, arropado en un polerón. El viento se mete con fuerza por la ventana, un filoso frio le atraviesa la espalda, la hora ya viene, el tiempo que ha pasado sin comer lo ha llevado a este estado, quizás el ave se salve.

¡Tú puedes! Animo!

Los seres en las paredes se alborotan, se ponen fervorosos en apoyo al escritor que agoniza frente a ellos. Una sonrisa incipiente lleva a Elliot a poner las manos frente al computador y a escribir…

“La interminable tormenta acompaña a un cuervo que ha sido obligado a ser el mensajero de la muerte y que, sin embargo, vuela con fuerza para escapar a este cruel destino. Las nubes oscuras siempre acompañándolo en el sufrimiento, en los campos de guerra de un mundo acostumbrado a regar los suelos con sangre. El cuervo entiende finalmente que la única forma de dejar atrás las desdichas de los hombres, que provienen de deseos egoístas, es sacrificar su propia vida para detener los designios de la muerte y liberar a los sueños de los hombres del inevitable final de todas las cosas”.

Elliot termina la escritura y envía el primer draft usando la última pisca de energía que le queda, luego cae sobre el escritorio con los ojos aún abiertos. Se queda mirando el horizonte visible desde la ventana, donde una intensa luz interrumpe la profunda noche y borra el contorno de todas las cosas.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s