El Juego

El contenedor hidráulico desciende hasta el suelo de la habitación, todas las luces centradas en las puertas plateadas que se abren dramáticamente, expulsando el vapor nebuloso que escapa de la apertura, del interior del contenedor desde el que Axel, un hombre alto y delgado, rapado y piel de ébano profunda y brillante, desciende junto a las palabras del anunciador.

“Treinta segundos marcan en rojo escarlata la pantalla oscura frente al contendiente, treinta segundos que anteceden eventos que determinarán la vida de una persona, treinta segundos en los que Axel expondrá la vida entera, la muerte segura llegará de fallar en la empresa”.

La muerte, ah? No importa, no vale la pena pensar en ello ahora y Axel lo sabe. La mente retoma y enciende los hombros hasta los músculos de sus brazos y es feliz. Siente la fuerza en sus piernas que lo invitan hacia adelante y es feliz. Deja los recuerdos atrás y se da cuenta que todos los eventos de su vida lo han llevado hasta esa habitación.

Una mujer en la platea ha tenido la misma sensación al mismo tiempo, ella se toma del pasamano con fuerza, mientras baja la interminable escalera de cemento sosteniendo el aliento, luego de ver la imagen de Axel en la pantalla gigante del marcador central. Los gritos de la fanaticada la regresan al estadio y a empujar el cañón de la escopeta hacia adentro de la chaqueta sin perder el impulso que la lleva hacia adelante, hacia el escenario.

El anunciador da la señal, el marcador inicia la cuenta y la carrera comienza. Confeti multicolores acompaña el salto de Axel hacia adentro, hacia el interior de la habitación donde una llave se encuentra extraviada.

– El escritorio?

Axel se mueve como un relámpago hacia el escritorio, sus ojos atraviesan velozmente la superficie del mesón.

– La lampara!

Un movimiento ágil de la mano derecha y el dedo índice de Axel impacta el interruptor de la lámpara. El poderoso haz de luz revela los espacios oscuros del escritorio. Nada, no hay señales de las llaves. ¡Al suelo! Axel observa de bajo de la cama, nada. Quizás en el guardarropa, cada compartimiento escudriñado salvajemente y nada, no encuentra las llaves.

– Espera! No desesperes, que sabemos de las llaves, bueno, que no están a la vista. Si eso, pero que más? Están en la habitación aunque no puedo verlas, están en algún lugar que las contiene. De los lugares que pueden contener las llaves he revisado el escritorio, el guardarropa, debajo de la cama, la cama… la cama!

Axel lanza una intensa patada fulminante hacia adelante, logra derribar las almohadas y la cobertura de la cama, sin embargo su cuerpo continúa avanzando y tropieza con el pie de apoyo. Un enérgico salto lo devuelve a la carrera, ahí sobre el colchón virgen encuentra las llaves.

Si!

Axel corre intrépido hacia la puerta y ocupa las llaves para abrir, se arroja hacia el largo pasillo donde brazos ocultos en las paredes se interponen en el camino, se lanzan contra Axel y lo sujetan con fuerza. Pero Axel continúa avanzando, presionando los pies con fuerza sobre el suelo e impulsándose para soltarse del agarre insistente de los brazos largos que escapan de los agujeros en las paredes de este pasillo casi interminable, en la agonía de la desesperanza frente al cansancio y la resurrección en la respiración que mantienen a Axel en la carrera hasta alcanzar el otro lado del pasillo, una sala de espera vacía y una puerta cerrada, la segunda puerta.

“Todos los que pasen adelante, pierdan toda esperanza”.

Se lee en la inscripción que Axel golpea con su puño que se llena de sangre a causa de los vidrios que se le entierran en los nudillos. Un fuerte dolor inmoviliza la mano derecha de Axel, se da cuenta inmediatamente que no debió hacer eso de golpear la inscripción. No importa, no queda tiempo que perder, la segunda puerta se abre y Axel la atraviesa para encontrarse de frente a las galerías donde el público espera.

“Cinco preguntas separan a Axel de su oportunidad única en la vida, de atravesar la tercera puerta y cumplir el destino de su vida. O quizás este sea el último día de su vida. ¡Primera pregunta!”

El primer miembro del público se acerca al micrófono instalado en la parte baja y central de la platea.

– ¿Por qué has venido Axel? ¿Qué es lo que te motiva?

– Lo que me motiva dices… lo que me motiva es ganar siempre, en todas las cosas. ¿Por qué he venido? Simple… ¡he venido a ganar!

Una chispa de fuego nace en él lo profundo de los ojos de Axel, ojos que se encienden con el calor de las llamas del infierno, son los DEMON EYES!!!

¡Miren mis ojos en llamas!

El público se vuelve loco en aplausos y gritos de apoyo que bajan con fuerza sobre el escenario, Axel levanta el brazo derecho hacia el cielo, ofreciendo su corazón a las estrellas a cambio de la victoria. La segunda persona lleva hasta el micrófono, está sudando y respira con dificultad.

– Yo… yo quiero saber… ¿¡por qué tú y no yo!?

– Por qué yo… eso yo lo sé. Por qué no tú… (pausa inflexiva) ¡Eso pregúntatelo a ti mismo pendejo!

El sudor en la superficie de la piel de Axel hierve hasta el punto de ebullición, a causa de las ondas calóricas que circulan a través de su cuerpo. El vapor se levanta como una torre de babel que desea conquistar las estrellas.

La tercera persona atraviesa la puerta y de una patada empuja a otra persona, que intentaba ingresar junto a él, hacia atrás antes de cerrar. Esta persona está exhausta, sus ropas han sido dañadas en la pelea, una mancha marrón en la parte baja de la polera indica una posible herida sangrante en el abdomen.

– ¿Qué es lo que hace que una persona arriesgue la vida?

– Arriesgaste la vida para preguntarme eso, eso que acabas de hacer. Tú sabes por qué lo hiciste. ¡Lo hiciste para encontrarte a ti mismo!

La persona colapsa en el piso de la galería, una pequeña sonrisa se dibuja en su rostro justo antes de que el brillo de sus ojos se desvanezca. El alma de la persona escapa abriéndose paso por la boca y la nariz. El alma de la persona atraviesa el tiempo y el espacio describiendo una línea imaginaria entre su posición inicial y su posición final, thus creando el concepto de cambio y su imagen final se graba para siempre en la memoria de Axel, el fuego se ha apagado.

La última persona abre la puerta y observa a Axel en el escenario, al hombre que ha perdido la llama de su deseo frente a la muerte de la persona anterior.

– ¿Por qué estoy haciendo esto?

Axel cierra los ojos y respira profundo. Recuerdos de su vida previa atraviesan los rayos del sol bajo sus ojos.

– ¡Abre los ojos maldito!

Es la mujer y la escopeta, apuntando a Axel directamente en la cabeza desde la platea.

– ¡Abre los ojos te digo y enfrenta tu destino!

– Oye espera, ¿qué haces?

– Vengo en nombre de una persona muy querida para mí, una persona que ya no existe.

– Yo sé quién eres… Hilda. Vienes a presentarme mi destino?

– Exacto.

Hilda apunta la escopeta directamente sobre los ojos de Axel.

– Desapareciste hace 10 años, pero encontrarte así… en televisión, realmente no estabas pensando en esconderte, verdad Axel?

– No realmente, no queda tiempo para jugar a las escondidas.

– Tú… quien te crees que eres! Ah!

Hilda golpea la cara de Axel con la punta del barril de la escopeta, el golpe lo lleva hacia atrás, a cubrir su cara con las manos. La nariz se lleva la peor parte, un corte en el costado izquierdo derrama sangre sobre la piel y sobre la ropa de Axel, quien se mantiene de pie, se mantiene mirando a la mujer a los ojos, como un felino absorbido por la forma siempre cambiante, siempre vibrante de una presa a la que se quiere infligir miedo en el corazón.

– Por qué me miras así? Tú… tú no estás arrepentido.

– Arrepentido? De qué?

– Maldito desgraciado, ella te estuvo esperando siempre junto a la ventana. Ella siempre decía que tú… que tú algún día llegarías y te irías con ella, que juntos viajarían por el mundo, sin parar nunca, sin un respiro más que el último de los días, cuando juntos volarían hacia las estrellas.

– Yo la veré algún día, lo juro. Pero no ahora, no en esta vida al menos.

– Ella está muerta maldito.

– Lo sé, es por eso que dije…

– Silencio, vas a reunirte con ella? No lo creo… ¡porque tú te vas directo al infierno!

Hilda presiona el gatillo con fuerza, la explosión en el interior del barril crea una fuerza lo suficientemente enérgica como para empujar a Hilda hacia atrás. La cabeza de Axel explota en mil pedazos en la colisión de los casquillos de la escopeta a alta velocidad sobre su rostro desnudo. El cuerpo cae sin vida, sin ejercer inercia alguna y se desparrama en el piso ahora ensangrentado.

Las personas en la platea observan hacia la pantalla del marcador principal, el tiempo aun corre en el contador, quedan 5 minutos para el final. La pantalla muestra a Axel convertido en llamas blancas que bañan el cuerpo de un niño arrodillado en la superficie de aguas profundas y oscuras. Axel quiere acercarse al niño pero teme quemarlo con las llamas, el deseo se transforma en un hombre alado, tan fuerte que su espalda puede soportar los rayos del sol y la sombra que proyecta borra al niño de la existencia. No… no es un niño, es Axel que se interna en lo profundo de su conciencia en busca de la fuerza que le permite lanzarse sobre las aguas, sobre el cielo y las estrellas. ¿Logrará llegar hasta la meta?

Epílogo.

La mujer de la escopeta no cruzó su camino con un hombre nunca más en su vida. El miedo que le producía tomar el control de su vida la llevó a caminar sin parar por el costado de la vía, hasta que su cuerpo colapsó y su corazón dejó de latir.

Las personas nativas de la zona dicen que algunas noches se puede ver la figura de Axel, todavía recorriendo las estrellas en busca de aquello que tanto desea. Las personas le dejan ofrendas en la pequeña tumba ceremonial que construyeron en su nombre.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s